Perfile – Laura Chinchilla

This article has been read 5,074 times

laura-chinchilla-mirandaPerfil en acción – Laura Chinchilla

Hace casi dos años aceptó la propuesta de Óscar Arias y presentó Laura Chinchilla para la Presidencia de la República. Hoy, reconoce que ella no era la carta inicial del Presidente. El lunes 14 de enero del 2008, durante la toma de posesión del gobernante guatemalteco Álvaro Colom, en Ciudad de Guatemala, el presidente Óscar Arias le confesó a su entonces ministro de Seguridad, Fernando Berrocal, que su deseo era ver a Laura Chinchilla como presidenta de Costa Rica.

“Me dijo que teníamos que apoyarla. Su argumento era que su sucesora debía ser una mujer; que el país estaba preparado para una mujer y Laura Chinchilla tenía las condiciones”, recuerda Berrocal. “Le dije que me parecía prematuro. No teníamos dos años de Gobierno y era mejor que hiciéramos más obra, que avanzáramos un poco más en las promesas de campaña”, narra el exministro.

Cuando Óscar Arias tiene un proyecto en mente, las personas que trabajan con él saben que al frente solo tienen una opción: realizarlo.

Presentación de Laura Chinchilla

Días después de esa conversación en Guatemala, fue notoria una mayor presencia de Laura Chinchilla en actividades públicas.

La Casa Presidencial no disimuló su propósito de levantar la imagen de Laura Chinchilla y, enseguida, comenzó a divulgar entre los medios de comunicación su agenda semanal de actividades, algo que no había hecho en casi dos años de gobierno.

El 6 de marzo de ese año, los periodistas de Zapote emitieron un comunicado, sin motivo aparente, titulado: “Vicepresidenta Laura Chinchilla se destaca como una mujer exitosa en el campo político”.

La extraña nota destacaba su labor en la función pública con sentencias como: “Ha logrado grandes avances en el tema de justicia y seguridad”.

Dos días después, el 8 de marzo, durante una jornada en Cañas, Guanacaste, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el propio Arias comentó en público que le gustaría entregar la banda presidencial en el 2010 a una mujer.

Ese mismo mes, tras dos años de mantener un perfil discreto, a Laura Chinchilla se le vio como coordinadora de una comisión de alto nivel que presentó una propuesta integral contra el crimen organizado. La exposición mediática estaba garantizada.

Lo cierto es que el Presidente necesitaba marcar la cancha, en especial porque el alcalde de San José, Johnny Araya –quien nunca logró su apoyo– ya estaba inmerso en una sutil campaña por su precandidatura, y Antonio Álvarez Desanti había regresado a Liberación Nacional, anunciando sin tapujos su interés en concursar por el sillón de Zapote.

Así comenzó la carrera presidencial de la hija mayor del excontralor de la República, Rafael Ángel Chinchilla Fallas. Irónicamente, ser la candidata elegida por el presidente Arias se convirtió en el principal lastre de su campaña política.

Esa condición, ha sido hasta hoy el arma preferente de sus rivales –incluso a lo interno del PLN– para restarle votos. Le recriminan los errores de este Gobierno, la acusan de ser una marioneta y le cuestionan su independencia y la autonomía de sus futuras decisiones, en caso de que llegue a ser la sucesora del premio Nobel de la Paz.

Quienes estuvieron cerca del proceso de selección aseguran que, en realidad, ella nunca pidió la candidatura presidencial.

Es más, existe consenso en que tampoco es la candidata “de los Arias”, como se dice, cuando se incluye a Rodrigo, el ministro; sino la elegida del Presidente.

“Laura Chinchilla no estaba muy interesada en la idea de ser candidata. Ella no es una persona de esas que, desde que están en el vientre de su mamá, se ven a sí mismas como presidente, como si lo es Óscar Arias. No le entusiasmaba. Me consta que pensó seriamente si quería hacerlo o no”, afirma el expresidente Kevin Casas, quien la acompañó en la fórmula presidencial de Arias hasta que un polémico memorando lo sacó del Gobierno, en setiembre del 2007.

Para tratar de entender cómo llegó Laura Chinchilla a su situación actual, es necesario saber de dónde viene, qué ha hecho y cómo lo ha logrado.

En la UCR compitió contra Liberación Nacional Cumplirá 51 años el 28 de marzo, se crió entre Desamparados y San José, fue a la escuela República del Perú y obtuvo su bachillerato en el colegio La Salle, en una época de curas posconciliares, marcados con un sentido profundamente social, humanista y cultural, que terminó influyéndola también.

Es católica, muy religiosa, y bastante cercana a los obispos costarricenses. Como Vicepresidenta, Óscar Arias le encomendó la relación del Gobierno con la Conferencia Episcopal.  Su familia no es millonaria, pero tampoco sufrió apuros para tener una vida tranquila.

La buena labor de su papá como contralor de la República es reconocida por propios y extraños, al punto de que la biblioteca de la Contraloría fue bautizada con su nombre el 24 de diciembre de 1991.

Quienes la conocen aseguran que su carácter y proceder se forjaron con el molde de su progenitor. Admira a su padre, quien conoce bien los vericuetos de la política y sabe cómo sobrevivir a ella. De él ha recibido consejos y una fuerte influencia.

“Don Rafael Ángel tiene una extraordinaria formación jurídica y ella participa de esas características también”, opina Fernando Berrocal.

“Solo a él debo mi pasión por los asuntos públicos y el compromiso ético”, sostiene la candidata.

Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica, donde se graduó como bachiller.

En la universidad, se le recuerda como una joven estudiosa, que vestía un huipil blanco (atuendo tradicional de las indígenas centroamericanas), con hermosos bordados rojos, y obtenía buenas notas. Las teorías no le quitaban el sueño y bien pudo ser una gran ingeniera, pues lo suyo es entender y resolver problemas.

Como la mayoría de universitarios de esa época, ella también fue inconforme. Creó su propio partido y compitió contra la gente liberacionista por la presidencia de la escuela de Ciencias Políticas de la UCR. En esa ocasión no ganó.

“Yo era liberacionista y el grupo que manejaba la Feucr no me satisfizo. Era controlado por Leonel Villalobos. Simplemente no pude y busqué fuerzas que me apoyaran. Fue una amalgama de tendencias, llegaron unos de izquierda y un montón de independientes”, rememora.

Gracias a una beca de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (AID) pudo estudiar en la Universidad de Georgetown, en Washington, donde obtuvo una maestría en Políticas Públicas el 27 de mayo de 1989.

En esa casa de enseñanza conoció al abogado Francisco Chacón –a quien tiene hoy como candidato a diputado en la papeleta nacional– y a su esposa, Anabelle González, quien fuera jefa negociadora del TLC con Estados Unidos. Con ambos trabó amistad.

De la adolescencia, su hermano Rafael Chinchilla la recuerda sentada en el piso de la sala de su casa, sobre una vieja alfombra, siempre estudiando.

No es expresiva, ni de grandes afectos. Viste bien. Sus tiendas favoritas, cuando viaja, son Banana Republic, Ann Taylor y Anne Klein.

No se maquilla en exceso y lleva las uñas cortas, casi siempre sin pintar. Su cabello, adornado por unos ligeros highlights amarillos, casi nunca está despeinado. Siempre utiliza joyas y no usa aretes extravagantes. Le gustan las perlas.

Es bien educada, pero sabe mentar la madre. No es mojigata, aunque tampoco tiene excesos.

Cuando se trata de sentarse a tomar un trago, no se anda con rodeos, igual saborea una copa de vino que una cerveza bien fría. Disfruta una conversación de mujeres: consejos de belleza, que si se puso Botox, que dónde compró tal o cuál vestido…

A sus interlocutores les cuesta adivinar lo que piensa, no da señales. Es cuidadosa al hablar, analiza y digiere sus decisiones antes de proceder. Tanto, que a veces tarda en actuar, creen algunos.

“Siento que se reprime mucho por mantener su imagen. Ella es más abierta y fresca que como aparece en las cámaras”, cuenta su viejo amigo y actual ministro de Educación, Leonardo Garnier. “Su mente es ordenada. Es demasiado cautelosa y da la impresión de ser fría y distante. Pero, en confianza, es calurosa y agradable”, añade Kevin Casas.

Divorciada en 1985, durante cinco años vivió en unión libre con José María Rico, un abogado español que le lleva 25 años, incluso mayor que su mamá, y a quien la candidata se refiere, con un tono de adolescente, como “mi amorcito”. Se casaron en el 2000 y tienen un hijo de 13 años: JoséMaría, también.

laura-chinchilla-speakingLaura Chinchilla  inició con Figueres

Comenzó su carrera profesional en 1980, como consultora en análisis político y políticas públicas para la Presidencia de la República, la Cancillería y la Fundación para la Paz y la Democracia.

Trabajó en el Ministerio de Planificación Nacional, en evaluación de políticas públicas, como asistente en la división de Desarrollo Global y técnica de la Dirección de Reforma Administrativa.

Chinchilla considera que sus raíces liberacionistas están en el figuerismo, el de don Pepe . El grupo de José María Figueres, más que una tendencia, fue una circunstancia en su vida.  Durante su paso por Mideplan, conoció a Leonardo Garnier, quien era asesor del ministro.

Este la incorporó al equipo de trabajo que elaboró el programa de Gobierno de José María Figueres, el famoso grupo ATD (Asesoría para la Toma de Decisiones), compuesto por técnicos que después fueron los principales asesores del Gobierno, entre ellos, Eduardo Doryan, hoy presidente de la CCSS, Rebeca Grynspan, Fernando Herrero, el actual regulador general, y su esposa, Flor Isabel Rodríguez, cercana colaboradora suya en la actualidad.

Una cosa llevó a otra, y Figueres le otorgó su primer puesto público relevante: el de viceministra de Seguridad, un cargo modesto, que sostuvo con un perfil bajo hasta el 21 de noviembre de 1996, cuando el Presidente la ascendió a ministra. Fue la primera mujer que comandó esa cartera, cuando ser policía era ocupación de los hombres.

“Si algo le sobra a Laura es pantalones para tomar decisiones”, expresó Figueres Olsen en Casa Presidencial, el día que la anunció ministra.

Incluso Luis Fishman, su actual rival del PUSC, aplaudió su nombramiento, diciendo que ella era “una mujer mesurada y equilibrada, lo cual es necesario para ese tipo de función”.

Su relación con José María Figueres sufrió un percance en octubre del 2004, cuando, siendo diputada, Chinchilla le exigió que viniera a Costa Rica a rendir cuentas por los cuestionamientos en su contra, debido a los presuntos pagos que recibió de la telefónica francesa Alcatel.

“No espere a que le dicten una orden de captura, que lo traigan esposado, ya el pueblo no aguanta esas escenas”, le advirtió.

Eso le alcanzó y le sobró para ganarse la antipatía del hijo de don Pepe desde su autoexilio en Europa. Tanto, que a este no le entusiasma mucho su candidatura, según cuentan varias personas cercanas a ambos, entre ellos Kevin Casas.

Durante su época como ministra de Seguridad, Chinchilla creó e impulsó con fuerza el Plan de Comités de Seguridad Comunitaria, una iniciativa congruente con su creencia de que, para solucionar el problema de la inseguridad, se requiere la participación directa de los ciudadanos.

Retiró el servicio de vigilancia de la Guardia Civil en los bancos del Estado, por considerar que estos podían financiar su propia seguridad.

Al finalizar el gobierno de Figueres, en 1998, Chinchilla regresó a su labor como consultora en materia de justicia penal y seguridad ciudadana.

Desde 1999 y hasta antes de asumir la Vicepresidencia, integró la directiva de la Asociación Instituto de Estudios Superiores para el Desarrollo Humano Sostenible (CIDH), un ente que fundaron, entre otros, el exministro de Vivienda, Fernando Zumbado, y la exasesora de Óscar Arias, Adriana Prado.

En el 2007, el CIDH recibió del Gobierno, como pago por una consultoría, $315.000 provenientes de una donación de Taiwán, originalmente destinada a la ayuda de 600 familias en un precario en Pavas. Ella nunca se pronunció en público sobre el tema.

Hace dos semanas, cuando La Nación le pidió su opinión sobre ese escándalo, el cual obligó a Zumbado a retirarse del Gabinete, Chinchilla manifestó: “Es un caso que fue considerado por esta administración, como mínimo, poco conveniente”.

Trabajó por la reelección de Óscar Arias
Cuando se le pregunta por su relación con Óscar Arias, la candidata asegura que lo conoció a fondo durante su gestión como diputada (2002-2006).

Sin embargo, el apoyo de Chinchilla a Arias viene de atrás.

El 8 de diciembre de 1999, una semana después de que Arias anunció su intención de impulsar una reforma constitucional para aspirar de nuevo a la Presidencia, Chinchilla y otros 33 liberacionistas –incluido Ottón Solís– firmaron un campo pagado en La Nación , en el cual ofrecieron apoyo a la reelección presidencial y pidieron a los diputados discutir y aprobar cuanto antes la reforma al artículo 132 de la Constitución Política, que la prohibía.

Muchos de los que firmaron, son los mismos de hoy: Rodrigo Arias Sánchez, Alfredo Ortuño, Francisco de Paula Gutiérrez, Guillermo Zúñiga, Francisco Antonio Pacheco, Antonio Burgués, Ofelia Taitelbaum, Marcos Vargas y Fernando Zumbado.

Chinchilla trabajó codo a codo con varios de ellos, en pos de la aspiración presidencial de Arias. Con él fue al Balcón Verde, a tratar de convencer al Directorio Político del PLN de hacer una consulta popular sobre la reelección entre sus partidarios.

Algunos dirigentes verdiblancos se oponían a la reelección, por lo que ella no dudó en reclamarles públicamente, los culpó de socavar la credibilidad del sistema político y les reprochó su “incoherencia entre la palabra y la acción”.

Integró un comité consultivo con Rodrigo Arias, Carlos Espinach, Francisco Antonio Pacheco y Luis Diego Escalante, actual embajador en Estados Unidos, cuya única meta era la reforma a la Constitución, algo que nunca lograron.

En el 2001, Chinchilla le dio su adhesión al precandidato liberacionista Rolando Araya, y este la escogió para encabezar la papeleta nacional de candidatos a diputados, en la elección que perdió contra el psiquiatra Abel Pacheco.

Araya, incluso, reemplazó a Johnny Araya, su hermano, por Chinchilla, en la jefatura de campaña para la segunda vuelta de esa reñida contienda.

“Ella se creó un nombre como ministra de Seguridad, proyectaba una buena imagen y tuve buenas referencias de mis colaboradores más cercanos. Por eso la escogí”, rememora Araya.

Durante el gobierno de Pacheco, la sombra de Óscar Arias extendió sus alas sobre el Congreso, y en la curul de Chinchilla encontró lealtad.

“Nuestra bancada arrancó muy golpeada. Éramos partido de oposición y estábamos ayunos de un liderazgo”, recuerda la exvicepresidenta.

A través suyo, Arias hacía llegar a la Asamblea su punto de vista sobre los distintos temas en discusión. No era raro que ella y sus compañeros, Luis Gerardo Villanueva y Carlos Ricardo Benavides, almorzaran en la casa del Nobel, en Rohrmoser, para intercambiar opiniones sobre el tema legislativo.

Así se estrechó la relación entre ambos.

Fue ella quien, en febrero del 2004, llevó una moción a la Asamblea, para que no se convocase a comparecer a Óscar Arias, luego de que Guido Sáenz escribiera, en un libro autobiográfico, que al expresidente lo “traicionó” un juez de la Sala IV, al votar en contra de la reelección presidencial en el 2000.

Los diputados no lo aceptaron y ella insistió, con otra moción, para que “por una deferencia con el exmandatario y Premio Nobel de la Paz 1987” la comparecencia se efectuara en la casa de Arias.

No hubo forma, y el entonces expresidente compareció en el Congreso el 9 de marzo del 2004. Allí aseguró que nunca trató de influir en los jueces.

Por esos días, ya corría el rumor de que Arias llevaría a Chinchilla como candidata a la vicepresidencia. Ambos lo sabían, pero lo desmentían.

El paso de Chinchilla por la Asamblea Legislativa fue relativamente modesto y no sostuvo enfrentamientos con nadie. En cuatro años fue proponente de 79 proyectos de ley, pero solo diez fueron de su iniciativa particular, entre ellos, un par de permisos para que algunos municipios donasen terrenos, la ley de Libertad de Expresión y Prensa, un proyecto para regular las compras por Internet, otro para promover el desarrollo de software en el país y uno para autorizar la instalación de agujas en barrios y urbanizaciones.

Su gran tema es la seguridad ciudadana y el combate al crimen. Sin embargo, la comisión legislativa de Narcotráfico, que ella presidió, solo sesionó 33 veces en cuatro años, un promedio de ocho sesiones anuales.

Incluso, en el 2002, dicha comisión se reunió solo una vez en seis meses, durante dos minutos.

“No se convocaban proyectos y tuve problemas, porque hubo una interpretación estricta de que todo lo que iba ahí era narcotráfico. Debí presentar una moción para que mandaran asuntos de crimen organizado”, dice, para defender su gestión.

La vicepresidenta se convirtió en candidata
Óscar Arias sabe que Chinchilla posee credibilidad ante buena parte de la ciudadanía. Esa es una de sus fortalezas. A lo largo de los años supo construirse una imagen de respeto.

“No es precipitada ni actúa por ocurrencias”, cuenta Antonio Álvarez. Tampoco posee ese porte adulador y empalagoso de los políticos de calle.

“Creo que la razón de Óscar para llevarla en su fórmula no fue muy distinta a la mía, cuando la llevé de diputada. Ella tenía prestigio”, comenta Rolando Araya, ahora aliado a Ottón Solís, del PAC.

Arias vio en ella a una correligionaria inteligente, que no es conflictiva. Cree en su liderazgo, no la percibió como una amenaza y supo apreciar su lealtad. Por eso la llevó a la vicepresidencia.

“Por ahora, mi objetivo es que este Gobierno salga lo mejor posible en beneficio del país y servirle con total lealtad al presidente Arias”, declaró Chinchilla al diario Al Día el 4 de febrero del 2007.

Ya en la Vicepresidencia, Chinchilla se convirtió en una ficha de perfil bajo. Ella lo esperaba, siempre lo tuvo claro, incluso antes de mayo del 2006. Rodrigo Arias, el hermano menor del Mandatario, concentró el poder en su ministerio y a los vicepresidentes les dejó apenas el título, aunque el gobernante nunca lo ha reconocido así.

El hermano del Presidente incluso se ilusionó con ser candidato presidencial, hasta que se dio cuenta de que la Constitución no se lo permitía.

“Yo fui testigo de que hubo un intento absolutamente deliberado, desde la campaña y en el gobierno, por bajarle el perfil a las vicepresidencias. Tanto Laura como yo sufrimos de eso, de distintas maneras. Era una cosa conocida. El escepticismo de Rodrigo Arias frente a la candidatura de Laura siempre fue evidente”, asegura Kevin Casas.

“Era obvio que Laura no era de la bendición de Rodrigo, ni cualquier ministro que se destacara. Óscar fue quien evitó que no la liquidaran”, cuenta Fernando Berrocal.

Chinchilla le baja el tono al asunto y solo dice: “Don Jorge Manuel Dengo, quien fue vicepresidente de ellos, una vez me dijo: ‘Sé cómo trabajan, necesitan espacio y te aconsejo que pidás un recargo, porque vas a sentir que tenés poco que hacer’ ”.

Lo cierto es que durante el período en que Chinchilla estuvo en la Vicepresidencia hizo casa aparte como ministra de Justicia, un puesto poco político. Ni siquiera instaló oficina en Zapote.

“El papel de los vicepresidentes, históricamente, tiende a ser bastante simbólico. Sabemos la cercanía de Rodrigo con don Óscar; lo anticipábamos desde el inicio, y era evidente el rol protagónico que él iba a jugar”, dijo la exvicepresidenta en el 2007.

En algunos temas, Chinchilla no formó parte del equipo de toma de decisiones en Zapote.

Todavía hoy asegura que desconocía el detalle de los contratos de consultorías que Casa Presidencial financió con fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

“Le confieso que nunca tuve acceso pormenorizado a ese tipo de proyectos”, afirma.

Durante su gestión como ministra de Justicia, cumplió algunas promesas y otras quedaron pendientes. En el 2006, aseguró que su ministerio levantaría dos cárceles más para mujeres, una en Puntarenas y otra en Limón. Ninguna se construyó.

Sí cumplió con su promesa de reclutar 500 policías para el sistema penitenciario. En la actualidad hay 525 nuevos oficiales.

Durante los 30 meses que fue Vicepresidenta, ella supo manejar la relación con Rodrigo Arias, aunque en varias ocasiones lamentó ante sus amigos la irrelevancia que había cobrado su puesto.

“Ella siempre entendió la relación con Rodrigo y la manejó muy bien, a mí se me hizo mucho más difícil”, comenta Casas.

Su ventaja, dicen las personas cercanas, es que es una mujer moderada. No se compra problemas a lo interno de su partido.

“Tiene un olfato afinado para saber de donde vendrán los golpes y así poder capearlos. Laura parece tener una sobredosis de litio en el cuerpo (el litio es un mineral que, entre otras cosas, sirve para regular las emociones) tiene un temperamento sumamente estable”, asegura Casas en una entrevista telefónica desde su residencia en Washington.

“Es tierra fértil para la convergencia, el encuentro de opiniones y para llegar a soluciones participativas”, apunta Rolando González, el exjefe de campaña del alcalde Johnny Araya.

A pesar de que Chinchilla transitó por distintos gobiernos, casi nadie puede identificarla en un grupo específico dentro de Liberación Nacional.

Rolando González cree que tiende más al arismo, especialmente porque su clímax político se dio durante el segundo mandato del presidente Arias.

“No la ubico en ninguna de las corrientes personalistas del partido, ni siquiera me resulta descifrable en el campo ideológico. Me luce conservadora, de derecha”, señala Rolando Araya.

Óscar Arias –dicen quienes están cerca de él– está convencido de que ella es de su grupo. Si no, no habría aceptado ser su vicepresidenta.

Chinchilla, quien tiene la última palabra, coincide con su antiguo jefe y se declara arista. Eso sí, con la intención de dejar su propia marca.

“Yo aspiro a dejar mi impronta. Si se hacen las cosas bien, es posible dejar una huella. Pero, primero hay que llegar, por lo tanto, al Laurismo, de momento no lo veo”, explica.

Desde hace casi 20 años, Óscar Arias quiere que una mujer gobierne Costa Rica. Por eso, en 1992, impulsó en el PLN la precandidatura de su exesposa, Margarita Penón. Sin embargo, tras aquella derrota, quedó muy desilusionado.

“No creo que este país esté maduro para elegir a una mujer presidenta. Margarita trató infructuosamente y si ella no logró más apoyo, nadie va a lograrlo porque difícilmente habrá una mujer más querida que ella”, dijo Arias en setiembre de 1998.

No obstante, esta vez, con Chinchilla, se dieron una serie de condiciones que no existían antes.

La exvicepresidenta tiene trayectoria, conoce diversos puestos públicos y cuenta con prestigio.

Además, Chinchilla tiene muy buen ambiente entre los viejos dirigentes del PLN, como Sergio Quirós Maroto, Mario Charpantier, Carlos Manuel Vicente y Carlos Espinach, quienes ven en ella un gran potencial electoral.

Desde hace casi tres años, Arias comenzó a mandar las primeras señales. “Espero que llegue pronto el momento en que no sea de nuevo un hombre quien les hable en este día, sino una mujer, la primera Presidenta de la República”, declaró en un discurso en San José, el 8 de marzo del 2007.

A pesar de eso, Chinchilla cree que ella no fue la primera carta que el Presidente barajó. “Yo no estaba entre los planes iniciales. Si eso surgió, fue porque me fui ganando un lugar ahí”.

Óscar Arias también le tenía aprecio a Kevin Casas, y en varias ocasiones manifestó, ante sus amigos, su deseo de verlo en Zapote, aunque no dijo cuándo. Pero Casas se tuvo que ir muy pronto.

“Cuando entramos al gobierno, fuimos viendo que la administración iba a salir bien librada, y comienza a generarse un poco de efervescencia interna en el Gabinete, porque había aspirantes. Estaban Fernando Berrocal, Fernando Zumbado, Memo y Rodrigo”, cuenta Chinchilla.

A Zumbado la ilusión no le duró mucho y pronto dijo a la prensa que votaría por la vicepresidenta.

Rodrigo Arias se dio cuenta muy temprano de que la Constitución Política prohíbe la continuidad presidencial entre parientes, así que desistió.

El puesto estaba vacante y el presidente Arias terminó de inclinar la balanza.

“Eso no fue una iniciativa del presidente. El asunto estaba flotando en el aire desde hacía tiempo. Diferente gente le llegó a Óscar Arias con la idea, había presión para que clarificara la situación de la candidatura, querían saber a quién iba apoyar él. Inicialmente, veía la propuesta con escepticismo y después se fue convenciendo”, recuerda Casas.

“Quien más viabilidad política tenía era Laura. Lo especial de su candidatura, es que ella ofrece una combinación difícil de poseer: asegura la continuidad de la obra de esta administración, pero introduce el rompimiento del sistema político, principalmente porque es mujer, y eso es un mensaje de cambio muy poderoso”, explica Casas.

“Tan cierto es decir que Laura es la candidata de Óscar, como cierto que este no tenía alternativa. El riesgo era impulsar a otro candidato y que perdiera”, afirma un político cercano al mandatario.

El único que se atrevió a desafiar al Presidente fue el exministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga, hoy aspirante a diputado, quien anunció en setiembre del 2008 que quería ser candidato.

Pero el asunto estaba resuelto hacía tiempo y su aventura le duró poco menos de 24 horas.

Casi un año antes, en diciembre del 2007, aprovechando la calma de los días navideños, ÓscarArias le planteó a Chinchilla, por primera vez, la idea de la presidencia de la República.

“A su estilo, me dijo: ‘¿Bueno qué?, ¿te vas a presentar?’. Yo le respondí: ‘Presidente, me sorprende su pregunta, yo jamás he hablado de esto con usted’”, narra la candidata.

“No podía tomar esa decisión a sus espaldas y le dije: ‘Yo vine para irme con usted y eso nunca lo he pensado con seriedad’. Entonces me dijo: ‘Bueno, vas a tener que pensarlo’”, cuenta ella.

Chinchilla meditó bastante su decisión. Sabía que una candidatura implicaría abandonar gran parte de la vida con su familia. Incluso – a pesar de las limitaciones del cargo– valoró cuánto perdía si dejaba la vicepresidencia a mitad del camino.

En febrero del 2008 se sentó a conversar con Óscar Arias y aceptó tirarse al ruedo político contra Johnny Araya, él único rival en ese momento.

Tras varios meses de aguantar la presión de la prensa, deseosa de saber si se marchaba o no del Gobierno, ni siquiera tuvo el privilegio de dar la primicia sobre su propia candidatura.

Arias se le adelantó el 30 de setiembre del 2008, y reveló a los periodistas, en el hotel Radisson, que se quedaba sin vicepresidenta.

Ese mismo día, al filo de las 12 mediodía, quien escribe esta nota le comentó a Chinchilla, en su oficina del ministerio de Justicia, sobre la revelación que había hecho su jefe minutos antes.

Ella, con el rostro desencajado, solo atinó a decir: “¡Huy!, es que el Presidente no se aguanta nada”.

Promete lealtad solo al pueblo
Tras dejar la vicepresidencia, ella armó su equipo de trabajo y trató de distanciarse del Gobierno.

En noviembre del 2008, Antonio Álvarez Desanti supo que ese no era su momento para ser candidato y le dio su adhesión. Su esposa, Nuria Marín, también se integró a la precampaña chinchillista, lo cual causó malestar en Casa Presidencial.

En Zapote, tampoco gustó mucho la campaña inicial de la elegida, pues parecía completamente desligada de la labor de la administración Arias.

Incluso, hubo reuniones entre ambas partes para discutir el rumbo que había tomado el asunto.

“Había preocupación, porque la precampaña se dirigía hacia una negación del Gobierno”, comenta una persona que participó en las discusiones.

René Castro, jefe de campaña de Laura Chinchilla, acepta que habló con representantes del Gobierno, pero dice que fue para “buscar consejos”.

“Lo que hubo fue una diferencia de tiempos. Unos están con los proyectos ya y otros estábamos enfocándonos en el futuro”, dice Castro.

Después de ese momento, la publicidad de Laura Chinchilla dejó de disimular su afinidad con este Gobierno y su propósito de continuar sus obras.

Ahora, sin embargo, la única lealtad que promete la candidata es “para el pueblo costarricense”.

“El consejo siempre será bien recibido, y de don Óscar lo estimaré profundamente porque ha sido un buen gobernante en términos generales, pero será eso: un consejo de una persona que tiene experiencia. Sin embargo, las decisiones finales serán de Laura Chinchilla”, asevera.

Antonio Álvarez la defiende: “Laura es mujer de criterio propio. No va a estar sentada en una silla para seguir dictados más que de su conciencia y su sano juicio. De eso no tengo ninguna duda”.

“La lealtad hacia Óscar está en el proyecto país. Pero ella tiene personalidad y buena formación. Además, las mujeres tienen su propia forma de matar las pulgas, contrario a los hombres, que nos manejamos distinto”, señala Fernando Berrocal.

Cuando se habla de Laura Chinchilla, nadie, ni sus más enconados rivales, se atreven a insinuar que haya cometido alguna fechoría durante sus años en la función pública. Sin embargo, sus detractores le achacan corresponsabilidad en los escándalos que han golpeado a este Gobierno.

“Estuvo a la par de donde hubo mucho abuso y corrupción y nunca se ha pronunciado”, reclama el precandidato del PAC, Ottón Solís.

Chinchilla no comparte esa apreciación. “Si yo hubiese visto que el Gobierno tenía la comisión de ética pegada en la pared, habría levantado la voz. En algunos casos a mí me correspondió pedirle a los funcionarios que se separaran del cargo”.

Originally published here

antecesor de laura chinchilla, nombre del presidente de costa rica, antecesor de laura chinchilla en costa rica, antecesor de lura chinchilla, limitaciones de laura chinchilla, representantes del gobierno de laura chinchilla, logros y limitaciones de laura chinchilla, PRECEDIO A L CHINCHILLA, precedio a laura chinchilla, quienes integraron el partido politico liberacion nacional en el periodo de laura chinchilla, los desaciertos del presidente de costa rica

2 Responses for “Perfile – Laura Chinchilla”

  1. I wanted to visit and let you know how , a great deal I treasured discovering your web site today. I might consider it an honor to do things at my workplace and be able to make use of the tips shared on your website and also take part in visitors’ reviews like this. Should a position regarding guest article writer become on offer at your end, please let me know. downtown pizza

  2. Marketing says:

    Thanks for the marvelous posting! I truly enjoyed reading it, you can be a great author.I will remember to bookmark your blog and will eventually come back down the road. I want to encourage you to ultimately continue your great job, have a nice afternoon!

Leave a Reply

Advertisement
dieselkort . more info